Cómo Abonar un Bonsái: La Guía Definitiva
Aprende qué nutrientes necesita tu árbol, las diferencias entre orgánico y químico, y cuál es el calendario perfecto de abonado.
Aprende qué nutrientes necesita tu árbol, las diferencias entre orgánico y químico, y cuál es el calendario perfecto de abonado.
En la naturaleza, un árbol extiende sus raíces varios metros en busca de nutrientes que se renuevan constantemente por la descomposición de materia orgánica. Un bonsái, sin embargo, vive confinado en una maceta minúscula.
Además, en el cultivo moderno de bonsái utilizamos sustratos inertes (como la Akadama, el Pómice o la Kiryuzuna) que proporcionan excelente drenaje y oxigenación para unas raíces sanas, pero que no contienen absolutamente ningún nutriente.
Por lo tanto, la vida y el vigor de tu bonsái dependen exclusivamente del alimento que tú le proporciones a través del riego y el abonado continuado.
Todo envase de fertilizante muestra tres números grandes (ej. 5-3-2). Estas siglas representan los "Macronutrientes" principales:
En el mercado encontrarás dos grandes formatos:
Son "bolitas" o pellets que se colocan sobre la tierra. Los más famosos son de origen japonés (Biogold, Hanagokoro, Joy Tam肥). Se descomponen lentamente cada vez que riegas. Es casi imposible sobrefertilizar y quemar las raíces con abono orgánico sólido. Fomentan la vida bacteriana beneficiosa del sustrato.
Se diluye en el agua de riego. Su efecto es inmediato (el árbol lo absorbe al momento). Se utiliza como "empujón" puntual de energía, pero conlleva el grave riesgo de quemar las raíces si nos pasamos con la dosis. Además, el exceso acaba arrastrado por el drenaje contaminando aguas subterráneas.
Un bonsái solo come cuando está activo. Regla de oro: Abona profusamente en primavera y en otoño.
La aplicación del abono orgánico en perlas/pellets requiere cierta técnica:
Abonar parece seguro, pero en ciertas situaciones puede ser letal para el árbol:
Un buen abonado solo será efectivo si el riego es correcto y el sustrato drena bien.