Nombre común
Schefflera, Árbol paraguas
El árbol tropical más resistente. Ideal para interiores luminosos, y famoso por sus espectaculares raíces aéreas y hojas en forma de paraguas.
| Nombre Científico | Schefflera arboricola |
|---|---|
| Dificultad | Baja |
| Ubicación Ideal | Interior |
| Riego | Escaso |
| Estilo Recomendado | Banyan / Raíces Aéreas |
Nombre común
Schefflera, Árbol paraguas
Nombre científico
Schefflera arboricola
Uso
Interior iluminado / Exterior cálido
Hoja
Perenne (compuesta)
Dificultad
Muy baja (Ideal principiantes)
Clima
Tropical
Raíces
Forma raíces aéreas fácilmente
Trasplante
Cada 2-3 años
La Schefflera (Schefflera arboricola), de la familia botánica Araliaceae, es un arbusto perennifolio tropical que destaca en el bonsái por su particular morfología foliar: hojas compuestas palmeadas coriáceas formadas por múltiples folíolos organizados en umbela ("paraguas").
Sus hojas cerosas y gruesas, y especialmente sus raíces carnosas, le otorgan gran tolerancia a ligeras sequías, siendo muy susceptible a la pudrición por encharcamiento continuado.
La Schefflera exige altos niveles de luminosidad. Una deficiente iluminación derivará en hojas desproporcionadamente grandes, entrenudos muy largos y debilidad general.
Originaria de climas tropicales, su peor enemigo son las heladas. No tolera el frío bajo 10°C de forma prolongada y sucumbirá casi irremediablemente ante escarcha.
Requiere un sustrato de gran drenaje pero que retenga algo de humedad residual (para no deshidratar las finas pelusas de sus raíces en verano).
pH recomendado: Ligeramente ácido a neutro (pH 6.0 – 7.0).
Se realiza típicamente cada 2 o 3 años, y el momento ideal difiere de otras especies: trasplántala en pleno final de primavera o a inicios del verano tropical (cuando empiece a apretar el calor en tu zona), y no a finales de invierno. El calor asegurará que broten raíces nuevas en tiempo récord.
Debido a su vertiginoso crecimiento en épocas y entornos de calor, agradece generosas cantidades de abono orgánico completo rico en nitrógeno en verano. Durante los meses más sombríos, sobre todo si la mantienes en interior, reduce drásticamente el abono para no estimular yemas frágiles y despobladas que estropearán el diseño estético de su copa.
La clave principal de todo buen jardinero: saber cuándo parar.
Entender los espectros solares que nutren realmente a tu cheflera.
Prepara la mezcla equilibrada entre retención húmeda y drenaje de aire.
Descubre más fichas y sumérgete un poco más en sus peculiaridades individuales.